Nunca me cansaré de decirlo, la verdad más cierta de la magia es esa que dice: “no hay juego bueno o malo, sino bien o mal presentado “. Aunque no es así del todo cierto, todos sabemos que si que hay juegos que ni la presentación más elaborada pueden salvar, pero la mayoría cambia drásticamente de vérselo hacer a un mago o a otro. A quién no le ha pasado el hecho de ver un efecto que no nos ha gustado, y de pronto, vérselo a otro mago, con una presentación perfecta, y cambiar la cosa. A partir de ese momento nos encanta. ¿Porque?. La culpa la tiene esa gran desconocida que es la presentación. En manos de un maestro de la presentación el vulgar efecto que hemos visto mil veces y nos tiene aburrido, alcanza otra dimensión, es distinto, espectacular, lo quiero comprar, debo hacerlo yo. Y en la magia bizarra son palabras mayores. Si quieres impresionar a tu público olvídate del truco y llama a los espíritus. Que crean que es realidad lo que está pasando, que parezca que se han fumado un canuto y ven visiones. Solo entonces lo habrás conseguido. Si tu baraja fantasma parece que se mueva por un resorte oculto porque no has convencido a los espectadores que es el espectro del antiguo dueño de la baraja, no la hagas, te estarás cargando la ilusión y tu magia solo será un truco más, como el que te enseñaron cuando eras pequeño.

En el video vemos el tan visto truco del Misled, popularizado por Cooperfield, utilizado como introducción para el cuerpo atravesado de Andrew Mayne. Aunque sabemos que no es todo lo legal que debería, con esta presentación la cosa cambia y parece que el mago pueda atravesar cualquier cosa. Por eso, pensad en lo que haceis antes de hacerlo.

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